En el mundo global en el que vivimos, los problemas sociales son de todas las personas y, por tanto, las acciones al respecto también son nuestra responsabilidad.

Hoy más que nunca, afectado el mundo por la pandemia de la Covid-19, es responsabilidad de todas las personas intentar paliar las consecuencias para que esta pandemia no devaste a las poblaciones más desfavorecidas.

Las medidas restrictivas, necesarias para proteger del virus a toda la población, tienen un coste muy alto para la supervivencia de comunidades que carecen de lo más básico y también, en muchos casos, de conocimientos de los hábitos de higiene necesarios para su salud.

Desde el confinamiento decretado en marzo, las comunidades que viven de la economía informal han quedado en una situación de pobreza extrema muy vulnerable. Si ya en condiciones normales estas comunidades necesitaban de nuestro apoyo para cubrir necesidades básicas como el acceso a una alimentación equilibrada y a tratamientos sanitarios, la situación ahora se ha vuelto extrema.

Algunas de nuestras comunidades, como las de India, se encuentran especialmente afectadas ya que, además de la pandemia, han de hacer frente a los estragos que el ciclón Amphan ha producido a su paso en Bengala Occidental.