Entrevistamos a Jorge Llinás, voluntario de la FMW.

“Pocos viajes que realizamos en nuestra vida tienen tanto sentido como un viaje de voluntariado. Y es que este tipo de viajes nos llenan y nos cambian como no lo hacen otros. Es por eso que, gracias a la Fundación Mary Ward, 10 jóvenes de Madrid y Sevilla pudimos disfrutar de una de las mayores experiencias de nuestras vidas al hacer un viaje de voluntariado en Asilah (Marruecos) en el cual aprendimos sobre muchas cosas.

Primeramente, encontrarse con una cultura nueva y ajena a la nuestra fue un poco chocante pero poco a poco fuimos aprendiendo más de ella, y lo que descubrimos nos sorprendió enormemente. A lo largo de dos semanas de trabajo en un colegio y en casas de la zona aprendimos lo que es la pobreza y el hambre en sus formas más crueles, pero también aprendimos de la humildad, del servicio al prójimo y de la solidaridad en sus formas más puras.”

FMW  ¿Qué destacarías de tu experiencia en Asilah?

Pues la verdad es que no sabría elegir solo una, porque son tantas cosas buenas que no sé con cuál quedarme. Supongo que me sorprendió el gran grupo tan unido de voluntarios y voluntarias que formamos y también la gran solidaridad de la gente de Asilah, que a poco que tuviesen siempre lo compartían con el resto.

FMW  ¿Cómo ha sido la relación con el grupo y las responsables de la experiencia?

Muy buena. Yo creo que es gracias a ellas por lo que pudimos disfrutar de una experiencia tan buena. Además, no solo nos organizaron todo, sino que tuvimos la suerte de contar con dos maravillosas acompañantes (Teresa y Celia) sin las cuales el viaje indudablemente no habría sido el mismo. En cuanto al grupo, nuestra relación no pudo haber sido mejor, llegando al punto incluso a seguir manteniendo el contacto después de la experiencia en ciudades diferentes.

FMW  ¿Qué te traes de Marruecos?

De Marruecos me traigo un montonazo de cosas nuevas. Algunas tan sencillas como nuevos amigos con los que he compartido grandes momentos, tanto de risas como de reflexión, y otras más complejas como un profundo sentimiento de gratitud y de haber hecho lo correcto.

FMW  ¿Qué parte hay transformadora en la acción voluntaria que has vivido?

Yo, principalmente, he sentido un cambio tanto cultural como personal. Cultural porque me he dado cuenta de que tenemos una gran cantidad de prejuicios acerca de las culturas árabes que no son ciertos; y personal porque, aunque han sido solo dos semanas de experiencia, ya sientes como que algo ha hecho clic y ha cambiado en tu interior haciendo de ti una mejor persona. Por ejemplo, en una parte de la experiencia, que consistió en ir a pintar casas a la zona más pobre de Asilah, me di cuenta de la enorme pobreza que había allí, debido a que había muchas casas en un estado ruinoso e incluso había algunas que no tenían techo además del estado de pobreza en el que se encontraban las familias que allí vivían, y eso me hizo valorar más lo que yo tengo en Madrid y me hizo plantearme lo afortunados que somos y cómo en tantas ocasiones se nos olvida o no lo valoramos lo suficiente.

FMW  Desde ti, como voluntario: ¿qué más podrías haber aportado para enriquecer la experiencia?

Personalmente, me hubiera gustado tener menos prejuicios al ir por el hecho de que nos ciegan y nos hacen tener más miedo o temor de algo que ni siquiera conocemos, aunque por suerte, tras dos semanas he podido cambiar esos prejuicios negativos por experiencias tremendamente positivas.

FMW  ¿Qué le dirías a otros/as jóvenes que tengan la inquietud de realizar una experiencia intercultural?

Que no hay que tener miedo a hacer un viaje así, ya que de este tipo hay pocos en la vida por lo que hay que aprovecharlos al máximo, ni de ir a conocer una cultura diferente, sino que hay que ir con ganas y sobretodo con una mente abierta para darse cuenta de que nuestras culturas, aunque diferentes, no son incompatibles.