En septiembre, Naciones Unidas aprobará los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El reto ahora es establecer cómo se financian para que sean efectivos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que sustituyen a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, quieren ser un hito histórico para luchar contra la pobreza y las desigualdades. Para ello, Naciones Unidas propone 17 puntos muy ambiciosos que implican garantizar una vida saludable, fomentar el crecimiento económico sostenido, reducir las desigualdades y combatir el cambio climático, entre otras cosas. Para conseguirlo, es necesario que la financiación también sea ambiciosa. Para ello, los países que conforman Naciones Unidas se reunieron el pasado mes de julio en Addis Abeba, Etiopía, en la III Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo

Después de tres días de intensas negociaciones, se acordaron más de 100 iniciativas concretas para ampliar los ingresos, mejorar la recaudación de impuestos y luchar contra la evasión fiscal y los flujos financieros ilícitos (por cada dólar que entra en los países en desarrollo, salen aproximadamente dos, principalmente debido a la evasión y elusión fiscal de las grandes empresas y al pago de la deuda externa). Sin embargo, los representantes se negaron a la creación de un órgano supranacional que garantice un verdadero sistema fiscal y financiero global justo. En cambio, sí ha habido avances significativos en materia de energía, saneamiento e infraestructuras, así como en el sector tecnológico, en el que se ha establecido un mecanismo para facilitar la financiación y el trasvase de nuevas tecnologías a los países en desarrollo.

Por otra parte, los donantes se comprometieron a aumentar sus ayudas al desarrollo, aunque no se establecieron medidas ni plazos concretos y la mayoría se encuentra todavía muy lejos del 0,7% recomendado por la ONU. En la Unión Europea, la media es del 0,2% y España se queda en el 0,17%.En definitiva, según la mayoría de los asistentes, esta cumbre ha supuesto un paso importante, aunque ni mucho menos ha sido histórico, como se esperaba. La sociedad civil deberá seguir trabajando para exigir a los gobiernos que se comprometan por el Desarrollo Sostenible y por la igualdad de todas las personas, independientemente de dónde se encuentren.