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Se llama Mutilación Genital Femenina a cualquier intervención que conlleve una ablación total o parcial de los órganos genitales externos de la mujer o su alteración por motivos culturales u otras razones sin fines terapéuticos.

Se calcula que la mutilación genital femenina afecta a entre 100 y 140 millones de mujeres en el mundo. Cada año, unos dos millones de niñas son mutiladas, 6.000 por día. La mayoría de los casos se practican en la infancia, en algún momento entre la lactancia y los 15 años. Esto significa que, cada minuto, cerca de cinco personas del sexo femenino (bebés, niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres) sufren una mutilación de sus genitales externos.

A veces, tienen “suerte” y la intervención es practicada por profesionales sanitarios con anestesia y en condiciones asépticas. Las más, no es esto lo que ocurre. En todo caso, siempre se trata de una violación del derecho de las mujeres a la vida y a la seguridad de su persona así como al de no ser sometidas a torturas o a tratos crueles, inhumanos o degradantes.

La Organización mundial de la salud aborda la mutilación genital femenina desde la perspectiva del derecho que las mujeres y las niñas a disfrutar del más alto grado posible de salud y establece que “La mutilación genital femenina es un problema de Salud Pública, todas las mujeres y las niñas tienen derecho a disfrutar del más alto grado posible de salud”.

Afortunadamente, son cada vez más los países que legislan en su contra, las comunidades que, espontáneamente, deciden abandonar la práctica, y el número de jóvenes que abogan por su erradicación. Para lograr esto último es preciso intensificar los esfuerzos y apoyar todas aquellas intervenciones que se proponen lograrlo.

Ephigenia Gachiri, IBVM, lleva años trabajando desde Kenia contra esta práctica aberrante que en algunas partes del país afecta aproximadamente al 85% de las niñas y mujeres. En su lucha contra la MGF, Ephigenia se ha entrevistado con decenas de personas que se dedican a practicarla, intentando entender cómo piensan y qué les lleva a continuar con esta práctica, para luego informarles de los riesgos y cuestiones negativas que conlleva.

Desde este año, el proyecto STOP FGM de Sr. Ephigenia, cuenta con el apoyo de la Fundación Mary Ward en España para financiar seminarios de prevención en escuelas y poblados. Su gran reto es construir un centro que sirva como refugio para mujeres víctimas de la MGF y para chicas que la han rechazado y, por ello, se han visto expulsadas de su casa y su comunidad.