Cuando se dispone de tiempo y algo te mueve por dentro, tienes la necesidad de conocer y dejarte llevar por lo que siente el corazón.

Mi paso por Asilah, con la Fundación Mary Ward, durante dos meses y medio, ha sido una de las mejores experiencias que he vivido. Siempre os agradeceré vuestra confianza y apoyo al darme la oportunidad de vivir esta experiencia tan enriquecedora y de poner en práctica valores en los que creía y me movían.

Mi acogida no pudo ser mejor por parte de Mary y Macarena, con esa confianza y en un medio tan atractivo para mí me fui envolviendo e integrando rápidamente. Pronto percibí las necesidades y el ritmo de las actividades que se llevan a cabo.

La labor es principalmente educativa, dirigida a mujeres y jóvenes con menos recursos, en el aprendizaje de idiomas, informática y costura, como vía de acceso al mundo laboral y a una mayor integración en su sociedad. Junto a diversos talleres de sensibilización, sobre salud, infancia, derechos laborales… tan necesarios en esta población, que aunque avanza a pasitos pequeños, por las características del país, la Fundación está haciendo una labor enorme para que estas mujeres puedan aprender en un espacio de comunicación y puedan expresar sus necesidades.

Es importante destacar también, por parte de la Fundación, el acercamiento de sus recursos a jóvenes que han abandonado los estudios y están en casa sin hacer nada, dándoles la oportunidad de aprender el idioma, en las clases de alfabetización, o a algún oficio que les ayuden a insertarse laboralmente.

Por mi perfil he tenido la oportunidad de dar clases de español a un grupo de jóvenes de nivel inicial. Un nuevo reto para mí, pensé, al no hablar árabe y ellas que se iniciaban en el español, pero cuando hay interés por ambas partes la comunicación se da fácilmente desde el primer momento.

Ha sido muy gratificante ver la motivación por aprender de estas alumnas, de bajo nivel académico, y con muchas dificultades al escribir; su asistencia, puntualidad y disposición en la clase para cualquier actividad. He intentado que aprendan siempre desde la igualdad y el compañerismo.

Para mí no han sido sólo mis alumnas de español, les tengo un cariño muy especial, por tantas muestras de cariño que he recibido y lo fácil que ha sido trabajar y disfrutar cada día con ellas. Son jóvenes que no han perdido el respeto, la motivación, la bondad,… y eso me ha permitido disfrutar plenamente de la enseñanza y ver sus progresos.

Nunca olvidaré la última clase de despedida, junto a una pequeña merienda, sus muestras de agradecimiento y tristeza al despedirnos. Sentimientos que también inundaban mi corazón.

Otro pilar de la Fundación, junto a la Asociación local Attadamoun, centrada en la cooperación social, es la otra labor en la que he podido participar: acompañar a Maka a las visitas de las familias con más necesidades y ver en primera persona sus realidades me ha hecho reflexionar sobre las carencias que tienen muchas familias y sus situaciones personales. Son muy importantes las ayudas que puedan llegar y sobretodo la información y el acercamiento de ciertos recursos locales, aunque son siempre insuficientes.

Tengo la esperanza de que todo vaya cambiando con el paso del tiempo, allí todo transcurre más lento.

Mis días han estado llenos de inolvidables momentos, vividos en una gran familia, en un pueblo precioso, como es Asilah, con personas muy serviciales y amables, donde el paso del tiempo parece que no les ha marcado. Días muy intensos, absorbiendo todo, conociendo, creciendo…

Despertar con ilusión cada mañana, ver la enorme sonrisa de Nabila, que te ilumina el día, hablar con las profesoras, compartir impresiones, la dulzura de Ihsan, su apoyo, cariño… las mujeres, que nos entendíamos aunque no habláramos el mismo idioma, era muy graciosa esa situación, los grandes abrazos y los besos múltiples, oír tu nombre de algún conocido en la calle, sus invitaciones,… mi colaboración se queda pequeña con todo lo que he aprendido y recibido.

Agradezco enormemente a la Fundación Mary Ward por estas vivencias, a Mary y Macarena, por hacerme sentir como en casa y darme su total confianza, a facilitarme la estancia, conocer mejor sus proyectos, a tenerlas de ejemplo… siempre os llevaré en mi corazón. Espero volver algún día, Inshallad!

Encarni Elena (Málaga)