He tenido la suerte de poder realizar la página web del Centro Social Mary Ward de Darjeeling, y digo la suerte, porque hacerlo me ha permitido sumergirme profundamente en todo lo que están haciendo las hermanas del IBVM en esta región. Gracias a esta experiencia he viajado por una de las regiones más bonitas de la India. He conocido a gente maravillosa que humildemente dedica su vida a los demás. He visto cómo con el trabajo y el tesón se han creado comunidades donde antes no las había. Se ha llevado la educación donde antes no había acceso a la cultura.

He hecho amigos, y sobre todo he aprendido mucho. He visitado todas las misiones que las hermanas tienen en West Bengal. Me han recibido con bailes y cánticos en todos los colegios. Me han acogido como si fuera un miembro más en todas las comunidades, y las familias que he visitado me han abierto sus casas y sus corazones. También he visto la humildad y la dureza con la que las gentes de esta región tienen que afrontar la vida día a día. Si no fuera suficiente con el hambre y la falta de acceso a medicinas, tienen que enfrentarse al tráfico humano y a unas desigualdades sociales desproporcionadas, además de una ignorancia completa de sus derechos, que sólo gracias a la lucha diaria de las hermanas se va solventando poco a poco.

Aún así, viendo el trabajo que se está haciendo en la región, se avista un rayo de esperanza que abre la puerta a un mundo con menos desigualdades. Doy gracias por haber recibido la oportunidad de estar allí, de colaborar, conocer y sentir de otra manera diferente, porque a partir de ahora veo el mundo con otros ojos y siento que mi espíritu afronta la vida de una manera muy distinta.” Alfonso Llavona.

“Nuestro camino empezaba en Sevilla a miles de kilómetros de nuestro destino final: Dharan.

Todo empezó de la mejor manera posible, con la bienvenida de Sabrina Edwards, que nos hizo olvidar los kms y las horas necesarias para llegar hasta Siliguri en el West Bengal de India. Su candidez y sencillez nos cautivó a todas rápidamente. Las flores y el sándalo sobre nuestras frentes nos hicieron sentir partícipes de una cultura que tan lejana nos parecía. Durante esos primeros días, pudimos tomarle el pulso a la calle, a sus gentes, a sus olores, sus sabores, sus sonidos, pues en India no es posible vivir sin usar los cinco sentidos. Pero no todas fueron sensaciones agradables, también pudimos sentir el sabor amargo de las injusticias: la del tráfico de seres humanos. Sabor en gran medida contrarrestado por el conocer de primera mano la labor tan importante que grandes mujeres y hombres están realizando desde el Mary Ward Social Center.

experiencias3Tras unos días de primeros pasos, tocaba continuar el camino, un camino que pasaba por una frontera, la que hay entre India y Nepal en Kakarvitta. Al otro lado nos esperaban Subashni y Sushila, y las niñas que residen en la casa hogar. De nuevo, una bienvenida de flores y cánticos que nos hacían sentir como en casa. Durante nuestra estancia aquí pudimos convivir, con todo lo que eso implica, y conocer un poco más de cerca la realidad de la zona. Cuando pensamos en tuberculosis, nos suena a una enfermedad de las que ya no se ven en España y cuando hablamos de malnutrición, nos pilla aún más lejano… nuestro problema actual es la obesidad infantil!! Sin embargo, estas son dos realidades muy presentes en la zona y contra las que quisimos poner nuestro pequeño granito de arena.

En conclusión, puede sonar a tópico, pero creo que es un sentir general: Hemos aprendido y recibido más que dado… pero esa es nuestra verdad!! Cuando pensamos en las experiencias vividas sólo podemos pensar en las mujeres tan maravillosas que se han cruzado en nuestro camino y que tanto están haciendo porque nuestro mundo sea un poquito mejor…” Fátima León.

“El pasado año he tenido la oportunidad de participar en el proyecto de voluntariado del Mary Ward International. El lugar de destino fue una región de India, al noreste, dentro del Estado de West Bengal, donde el Instituto de la Bienaventurada Virgen María tiene presencia desde hace más de 150 años. Recientemente se han constituido en Región eclesiástica un grupo de 20 religiosas, y han fundado su casa regional en Siliguri, una ciudad de paso en el cuello de botella entre las montañas de la cordillera del Himalaya y las zonas planas hacia la bahía de Bengala. El grupo de IBVM´s lleva adelante 5 zonas de misión donde además de grandes colegios establecidos durante el periodo colonial (Darjeeling Convent) tienen presencia en lugares remotos y de muy difícil acceso donde desarrollan labores de apoyo a las comunidades mediante proyectos de microcrédito para mujeres, educación de personas adultas, educación de calidad en colegios bilingües y proyectos de nutrición; siendo su principal objetivo las mujeres y los menores. Mi principal labor durante el año de compromiso ha sido apoyar la oficina central del Mary Ward International en Siliguri, que coordina y apoya a su vez todas las misiones y proyectos que la Región lleva adelante. Durante el tiempo que he pasado allí, la oficina se ha convertido en ONG de desarrollo, llamándose Darjeeling Mary Ward Social Centre.

En esas labores de apoyo he tenido la oportunidad de conocer proyectos muy interesantes y realidades totalmente diferentes, como la vida de las mujeres y sus familias en los campos de té. Uno de los lugares del mundo más apreciados por la calidad del té que se cultiva, es también uno de los lugares del mundo donde se practica la violación sistemática de los derechos humanos. Uno de los proyectos, llamado “Collective Voices” intenta vincular la realidad de las familias que dependen del té y su cultivo para vivir con las administraciones gubernamentales locales y regionales, de cara a reclamar sus derechos como trabajadores/as y ciudadanos/as. Este proyecto de Gobernabilidad, pionero para el MWDC, ha conseguido hacer visible la realidad de estas familias y estas mujeres para el Gobierno de la mayor democracia del mundo. Son pequeños pasos, pero muy importantes para el desarrollo de los pueblos y las comunidades. “ Marita Guerra.