La Escuela Femenina de Secundaria Loreto (LGSS, por sus siglas en inglés) en Rumbek, Sudán del Sur, tiene una tradición de “Familias Escolares” que proporciona unos roles modelo a las niñas que han completado previamente el riguroso programa de la LGSS. Una estudiante que entra en el nivel Senior 1 tiene una “madre” en el nivel Senior 2, una “abuela” y una “bisabuela” en los niveles Senior 3 y Senior 4 respectivamente. Estas familias se extienden a las primeras graduadas de la Escuela Loreto (Clase de 2011), mujeres jóvenes que ahora se gradúan en la universidad.

Las familias proporcionan a las chicas un sistema de apoyo dentro de la escuela, además de los profesores y la facultad, personas con experiencias similares. Estas familias ayudan a orientar a las chicas, resolver disputas y apoyarles en los momentos de dificultad. También ayudan a construir vínculos de hermandad entre los muchos grupos étnicos representados en el cuerpo estudiantil de la LGSS. Además, las familias escolares se centran en la orientación entre iguales, resolución de conflictos y la disolución de la discriminación étnica.

“Sí, mi familia escolar es mi familia” – Jukudu Mary Abraham Paul, nivel Senior 4 (una “bisabuela”).

La mayoría de las niñas en la LGSS se enfrenta a la falta de apoyo en casa y tienen pocos modelos positivos de mujeres educadas dentro de sus comunidades de origen. El sistema de familia escolar les da acceso a estudiantes que están trabajando duro para alcanzar sus objetivos, aquellas estudiantes que ya han transitado el camino en el que están ellas y lo han superado con éxito. Hay una sensación de orgullo por ser miembro de estas familias, un sentido de honor y respeto por las “madres”, “abuelas” y “bisabuelas” y aceptación de las “hijas”.

El mes pasado, la escuela celebró su Fin de Semana Anual de la Familia Escolar para encomiar a estas familias y su éxito.

(Una versión de este artículo apareció originalmente en el “Boletín de Loreto Rumbek” de julio de 2017).